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Hay trillones de bacterias de cientos de especies que viven sobre y dentro de la piel. Tus objetivos de cuidado de la piel deberían incluir siempre su bienestar, ya que son las que determinan, en última instancia, la salud de la piel y su envejecimiento saludable. 
Por regla general, el lugar del cuerpo es el factor más importante para determinar qué bacterias son dominantes y deseables en la piel. He aquí un vistazo a los tres (cuatro si incluimos el Lactobacillus) géneros más abundantes en el microbioma de la piel:
Las Corinebacterias son bacterias con forma de bastón. Las especies que crecen en la piel no pueden producir sus propios lípidos (grasas) y dependen de los lípidos del sebo. Son tolerantes a la sal y pueden vivir fácilmente en regiones de la piel con mucha sudoración. Algunas incluso dependen de las vitaminas del sudor para sobrevivir.
Las Propionibacterias, ahora denominadas Cutibacterias, son conocidas por su capacidad de producir ácido propiónico (un ácido graso de cadena corta). Se encuentran sobre todo en los folículos pilosos, pero también en la superficie de la piel. Están especializadas en la adquisición de nutrientes del sebo y fabrican muchas enzimas diferentes que descomponen la grasa. 
Los Estafilococos son muy adaptables y se encuentran tanto en zonas húmedas como secas de la piel. Algunas especies pueden sobrevivir en hábitats con poco oxígeno, como los folículos pilosos. Toleran la sal y pueden incluso utilizar la urea del sudor como fuente de energía. El comensal cutáneo más común es Staphylococcus epidermidis. Puede inhibir la formación de biofilms y destruir las existentes de Staphylococcus aureus, que es un pariente cercano, pero se considera un patógeno.
Los Lactobacillus producen ácido láctico, que es importante para mantener la piel con un pH bajo. Se encuentran en casi toda la naturaleza, y son uno de los primeros grupos bacterianos que siembran nuestra piel al pasar por el canal de parto y llegar al mundo. Muchas de las especies vivas y los lisados utilizados en Esse son de la familia de los Lactobacillus. Son especies clave en la piel: no están presentes en gran número, pero crean un entorno ideal para permitir la colonización de otros microbios beneficiosos.

Otros microbios de la piel

Las bacterias constituyen la mayor parte de la biomasa microbiana de la piel, pero hay algunos otros microbios que tienen un gran impacto en la salud de la piel.
La piel contiene un enorme número de virus, unos 10 por cada bacteria… y eso es bueno. La inmensa mayoría de ellos son fagos que mantienen a raya a las poblaciones bacterianas. Los virus son al menos 10 veces más pequeños que las bacterias.
Alrededor del 4,5% del microbioma de la piel está formado por arqueas. Estas son similares a las bacterias en tamaño, pero se sabe muy poco sobre su función en el microbioma de la piel. No se conocen incidentes en los que las arqueas se vuelvan patógenas en los seres humanos.
Los hongos son otro grupo de microbios presentes en la piel. Existen al menos 14 especies del género Malassezia. Estos hongos unicelulares prefieren los lugares con mucha grasa. Normalmente se presentan como células esféricas individuales, pero empiezan a formar cadenas si se vuelven patógenas. Estos hongos ayudan a protegernos de otros microbios, regulan la respuesta inmunitaria y digieren los ácidos grasos del sebo. Algunas especies se han relacionado con la caspa, la dermatitis seborreica y la hipo/hiperpigmentación.
Malassezia es el género fúngico dominante en todo el cuerpo, excepto en los pies.
Si tenemos en cuenta el número de microbios y sus interacciones entre sí, es fácil ver lo complejas que pueden ser estas relaciones. Puede ser difícil clasificar las especies como “buenas” o “malas”; a veces, las buenas pueden convertirse en malas cuando se dan en zonas que no deberían. Lo que es importante recordar es que estas ecologías son capaces de equilibrarse a sí mismas, a menudo con muy poca ayuda y sólo con algunas acciones acertadas. 
Recuerda que el pH es la clave. Los microbios beneficiosos prefieren un pH determinado, así que no lo alteres con limpiadores fuertes y productos que no tengan un pH equilibrado en torno a 5. 
Evita eliminar la grasa de la piel: muchos microbios aprovechan el sebo de la piel. Quitarle el aceite les priva de alimento y presiona a la piel para que produzca más (quitarle el aceite a la piel de forma sistemática da lugar a un sebo de mala calidad, que atrae a un conjunto de microbios totalmente diferente). 
No caigas en la tentación de desinfectar innecesariamente: los antibacterianos matan todos los microbios y dejan la piel en blanco, lo que facilita que los microbios oportunistas ocupen el lugar de los beneficiosos. 
En general, si intervienes lo menos posible, tu piel tendrá tiempo para encontrar el equilibrio. Cuando quieras darle a tu piel un poco más de cuidado, opta por un cuidado de la piel que priorice el microbioma por encima de las habituales promesas de magia antienvejecimiento.